Maltrato en casa

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¿Hay maltrato o violencia en tu casa? En ese caso, hay algunas cosas importantes que debes saber.

Hay distintos tipos de maltrato. El maltrato es usar dolor, temor o humillación para conseguir lo que uno quiere. El maltrato puede ser:

  • Físico – causar dolor empujando, inmovilizando, pinchando, sacudiendo, abofeteando, golpeando, ahogando, etc.
  • Emocional o psicológico – insultar, amenazar, rebajar, humillar y criticar.
  • Sexual – Insinuaciones indebidas o indeseadas, o tocar con propósitos sexuales, o presionar a una persona para tener relaciones sexuales, o hacer cosas sexuales que la otra persona no quiere hacer.

No hay excusa para el maltrato. Cuando una relación es saludable, no hay maltrato. Punto. No está mal tener sentimientos fuertes, pero no se los puede expresar maltratando a otros. Nadie tiene el derecho de maltratar a otra persona. Y nadie merece ser maltratado. Nunca.

Tú no tienes la culpa.

Si hay violencia en tu hogar, ya sea contra uno de tus padres, uno de tus hermanos, o contra ti, tú no tienes la culpa. La persona causando el maltrato o violencia es responsable de sus actos.

No estás solo. El maltrato es un horrible secreto en muchos hogares. Muchos niños y adolescentes sufren de maltrato en su hogar. Lo importante es que hay personas que pueden ayudar. Pueden ayudar a:

  • Personas que han sido maltratadas.
  • Personas que han visto el maltrato a otro.
  • Personas que maltratan.

Si hay maltrato o violencia en tu casa, pide ayuda

Si hay maltrato o violencia contra uno de tus familiares o en contra de ti, ¡pide ayuda de inmediato! Tal vez quieras proteger a tu familia o no revelar un secreto familiar, pero es muy importante que hables.

Si tú o algún otro familiar se encuentra en PELIGRO inmediato:

  • Llama al 9-1-1 (si puedes, ve a otra habitación o a casa de un vecino antes de llamar).
  • No te metas en el medio para tratar de proteger a la persona que está sufriendo el maltrato.
  • Aléjate y encuentra un lugar seguro en tu casa o en la casa de un vecino.

Si no te sientes seguro en tu casa:

  • Cuéntale a un maestro o al consejero escolar.
  • Habla con un adulto de confianza, como el padre de un amigo cercano.
  • Llama a la policía o a un trabajador social.

Es importante encontrar a un adulto que te pueda respaldar y ayudar, no solo a un amigo de tu propia edad. Si bien es bueno tener amigos que te escuchen y te apoyen, tal vez no sepan qué hacer para obtener ayuda.

El hecho de que crezcas en un ambiente de maltrato no quiere decir que tú continuarás con el ciclo.

Si estás preocupado por usar el mismo patrón de maltrato o violencia en tus relaciones de adolescente o adulto, hay buenas noticias y malas noticias.

Primero, la mala noticia. Los niños que crecen en familias donde hay maltrato aprenden del mismo, y pueden aplicar esta enseñanza en sus relaciones futuras. Pueden aprender que para conseguir lo que quieren tienen que usar coerción – y pueden convertirse en maltratadores. O su autoestima puede ser tan baja que creen que no merecen algo mejor – y pueden convertirse en víctimas.

Ahora la buena noticia: puedes elegir otra opción. Es posible “desaprender” lo que has aprendido de tu familia. Y la clave para elegir esta opción es TOMAR CONCIENCIA.

Para romper el ciclo puedes hacer lo siguiente:

  • Aprende cuáles son las diferencias entre las relaciones saludables y abusivas.
  • Aprende sobre violencia en una relación romántica, para saber a qué debes prestar especial atención en tus relaciones.
  • Ve a terapia. Un terapeuta puede ayudarte a lidiar con tus propios sentimientos de lo que has visto y experimentado. También te puede ayudar a usar métodos saludables de lidiar con tu enojo.
  • Siéntete mejor sobre ti mismo. Recuerda que la violencia que experimentaste o viste no fue por tu culpa. Un terapeuta también te puede ayudar a mejorar tu confianza y autoestima.

¿No sabes cómo encontrar a un terapeuta? Habla con tu consejero escolar, tu médico de familia u otro adulto de confianza. Pídele que averigüe sobre programas en tu comunidad que te pueden ayudar. (La mayoría de las comunidades ofrecen servicios para las víctimas de maltrato y para los maltratadores.)

Q & A

Q:
Cuál es la diferencia entre separación y divorcio?
A:

Cuando dos personas han estado viviendo juntas y deciden que ya no quieren vivir juntas, están separadas. Cuando los padres que se separan están casados, su matrimonio todavía no se ha terminado. Para poder terminar un matrimonio legalmente, tienen que obtener un divorcio. Las parejas que no se han casado no tienen que obtener un divorcio, porque no hay que terminar ningún matrimonio. Pero es posible que aun así tengan que ir a la corte para tomar decisiones sobre el horario de crianza y cómo repartir los bienes que tienen en común.

Q:
Me siento culpable de la separación de mis padres. ¿Hice algo para causarla?
A:

Es muy común que los adolescentes crean que han sido la causa de la separación de sus padres. Pero tú no eres la razón por la que tus padres se están separando. Los padres se separan debido a problemas en su relación. ¡No es tu culpa

Q:
¿Qué dirán mis amigos cuando se enteren de que mis padres se han separado?
A:

Muchos adolescentes se preocupan por darles la noticia a sus amigos. Algunos se sienten avergonzados sobre lo que está ocurriendo. Pero en estos días la separación y el divorcio son muy comunes. Esto quiere decir que muchas personas han pasado por este proceso, y la mayoría probablemente conozca a alguien que lo haya hecho. Tus buenos amigos se pondrán contentos de que les has dicho. Sabrán que tú sigues siendo tú, aunque tu familia esté cambiando.

Q:
Mis padres nunca se casaron. ¿Tendrán que pasar por el mismo proceso que los padres que están casados?
A:

Los padres que nunca se casaron o que decidieron vivir juntos sin casarse, no necesitan divorciarse, porque no hay un matrimonio que haya que terminar. Pero tienen que decidir lo que ocurrirá con sus hijos y cómo se repartirán sus bienes.

Q:
Realmente creo que necesito un poco de ayuda para lidiar con esto. ¿A quién le puedo pedir ayuda?
A:

Hay mucha gente alrededor tuyo que te puede ayudar. Habla con tus padres, tu consejero escolar, tu médico de familia u otro adulto de confianza. Si ellos no te pueden aconsejar directamente, te proporcionarán remisiones a personas que sí podrán.. Y si no estás recibiendo la ayuda que necesitas, sigue pidiéndola hasta que la recibas.